“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”

Mahatma Gandhi

martes, 30 de octubre de 2012

Bragavad Gita




"El alimento más agradable al hombre puro (sátvico) es aquél que aumenta la vitalidad, el vigor, la salud, preserva de la enfermedad y trae el contento y la calma mental. Tal alimento tiene buen sabor, mata el hambre, no es demasiado amargo, ni demasiado ácido, ni demasiado salado, ni muy caliente, picante o astringente.
Los hombres rajásicos prefieren lo que es amargo, ácido, ardiente, picante, bien salado y fuertemente aliñado, que les excita el apetito y estimula el paladar, aunque al final les acarree molestias, dolores y enfermedades.
A los hombres tamásicos les apetece el alimento rancio, estropeado, insulso, putrefacto, corrompido e incluso las sobras de las comidas y otras inmundicias."

Bragavad Gita, Capítulo XIV

Medallones de Polenta al Horno

Ingredientes:

200 gr Harina de polenta precocida
600 ml agua
100 gr margarina vegetal
1 diente de ajo
Romero, Salvia
Nuez Moscada
Pimienta negra


Para la salsa:

500 gr de Tomates Maduros
2 Cebollas
1 Diente de ajo
5 Cucharadas de Aceite de Oliva
Sal
Pimienta Negra
250 ml de Caldo Vegetal


  • Poner a hervir el agua, agregar al gusto, sal, pimienta negra y nuez moscada, agregar a lluvia la harina de polenta, mezclando bien para que no se formen grumos. Cocinar a fuego lento por 20 minutos, mezclando constantemente.
  • Extender en una bandeja húmeda y dejarlo enfriar.



  • Picar la cebolla y el ajo y sofreirlos con el aceite de oliva en un sartén. Picar en cubitos los tomates.
  • Cuando le cebolla y el ajo estén levemente dorados, incorporar el tomate picado, agregar al gusto, sal y pimienta negra y poco a poco incorporar el caldo vegetal. Dejar cocinar a fuego lento, tapado por 20 minutos e ir mezclando de vez en cuando.




  • Con la ayuda de una taza o un vaso, cortar la polenta en medallones. Agregar aceite en una bandeja e ir colocando los medallones.
  • En un sartén derretir la margarina y sofreír el romero y la salvia previamente picados con el ajo.
  • Agregar la salsa con los tomates y el sofrito de hierbas aromáticas a los medallones de polenta y cocinar en el horno por 20 minutos a 200ºC.
  • Servir calientes

lunes, 29 de octubre de 2012


“No me importa si el animal es capaz de razonar, sólo sé que es capaz de sufrir y, por eso, lo considero mi prójimo”.
Albert Schweitzer

Crostata de Chocolate y Cardamomo

Ingredientes:

Para la base:
200 gr de harina
100 gr de margarina vegetal
1 pizca de sal
1 grano de cardamomo machacado
Agua Fría

Para el relleno:
200 gr chocolate
200 ml leche de soya
1 cucharada almidón de maíz
3 cucharadas de azúcar
1 cucharada de gelatina vegetal (agar agar, gelatina japonesa, china)
4 granos de cardamomo machacados
Granos de cualquier tipo para cocinar la base.


  • En un envase hondo mezclar los ingredientes de la base, agregando un poquito de agua fría hasta obtener la consistencia de una masa homogénea. Meterla algunos minutos en la nevera.
  • Extender la base y adaptarla a una tortera de aproximadamente 24 cm de diámetro. Pincharla con un tenedor, cubrirla con papel para hornear, colocar los granos encima del papel y hornearla por 30 minutos a 180ºC. La función de los granos es no dejarla crecer dentro del horno.
  • Colocar la leche de soya en el fuego, agregar  la cucharada de almidón de maíz previamente diluida en un poquito de la misma leche y la cucharada de azúcar. Mezclar continuamente para que no se formen grumos. Cuando esté hirviendo, cocinar cinco minutos más y apagar.
  • Derretir a baño de María los ingredientes del relleno, incorporando la crema de leche de soya previamente realizada.
  • Mezclar bien todos los ingredientes y agregar en la base. Nivelar y dejar enfriar en la nevera por aproximadamente dos horas.
  • Servir a temperatura ambiente. 


Esta receta, salvo algunas variaciones, es de Dora Grieco.




domingo, 28 de octubre de 2012

Gente sin Corazón




O, cuando mi placer es más importante que tu sufrimiento.
Tú que amas la vida, el bien, la libertad, la justicia, tú que esperas un mundo mejor sin más violencia, sin mas dolor, cómo puedes nutrirte de animales y no horrorizarte al hundir tus dientes en  aquellas carnes impregnadas de dolor? Cómo puedes considerar legítimo comer la pata, el hígado o el cerebro de una criatura similar a ti que no pide nada sino el tener su humilde pasto y su libertad? Cómo puedes aceptar de buena manera la idea que una criatura mansa y poderosa como un caballo, un buey, un ternero esté cruelmente criado con el sólo propósito de ser asesinado, para ti? No piensas en la maravilla que es el organismo de un ser viviente, en el mecanismo asombroso que encierra? Piensa en la capacidad de su cerebro de construir pensamientos, de sus ojos de percibir las cosas, de sus orejas de escuchar los sonidos, de su corazón de palpitar, de sus pulmones de absorber el aire, de sus riñones de filtrar la sangre. Piensa en esta obra maestra del universo que será destruido para siempre, por ti.
Considera tu vida y compárala con aquella de los animales criados. Tu larga vida está llena de tantas cosas, pero en su corta existencia un animal de criadero no conoce mas que la privación y el sufrimiento. Mientras tú estas en una casa confortable, limpia y caliente, cubierto del frío, del hielo, del viento, de la lluvia; mientras tú duermes en una cama suave y caliente; mientras tú en tu ocio, te diviertes, juegas, lees, el animal está ahí, en la oscuridad, encadenado sin poder moverse y sin la comodidad de poder acercarse a sus compañeros. El animal no hace nada, porque no puede hacer nada, solo espera, en la oscuridad de la noche, leve, paciente, entre sus mismos excrementos, y no hay nada sino su propia vida. En una soledad abismal, sufre en silencio, en un dolor que no se puede explicar y contra el cual no tiene escapatoria. Y sin la posibilidad de ser salvado, se encuentra sin poder hacer nada ante la muerte.
Sin embargo sabes la angustia que genera la pérdida de una persona querida, la desesperación que nace de la impotencia contra un mal que no podemos combatir. Tú tal vez sabes lo que es un terrible dolor de dientes o un cólico renal insoportable. Imagínate a ti mismo en esta circunstancia, solo y sin la posibilidad de recurrir a los analgésicos del médico. Imagina tener que extraerte una molar sin el auxilio de los analgésicos, entonces entenderás las condiciones de los animales.
Cómo puedes ser indiferente al dolor del otro, tú que por cada pequeña herida recurres a la cura del médico? Tú que apuntas a la autoridad por cada injusticia que sufres, como puedes considerar justo y legal aplicar la injusticia suprema de la privación de la libertad, de la tortura y de la muerte a una criatura inocente para satisfacer tus placeres? Aceptarías igualmente de buena manera que nosotros y nuestros hijos fuéramos criados por extraterrestres, con los cuales resultaría imposible cada reacción, para convertirnos en su comida?
Tú que no tienes piedad de tus víctimas pero esperas que Dios escuche tus oraciones y pueda protegerte del sufrimiento y de la muerte, en qué modo respondes a los gritos de los animales en las manos de los carniceros a los que tú acudes?
Pero los animales no sufren solo en los criaderos intensivos y en los mataderos, verdaderos y propios campos de concentración y de exterminio. Has pensado alguna vez en qué espantoso infierno son condenados ciento de millones de animales al año en los laboratorios de experimentos? Piensa en aquellos gatitos cuyos párpados son cosidos al nacimiento para experimentar posibilidades alternativas a la vista. Piensa en aquellas aves con el costado destrozado por un disparo:  es como si una explosión de bomba te hubiese destrozado la pierna y no tuvieras a nadie a quien pedirle ayuda. Piensa en la agonía de los peces en las redes. Piensa en los animales de piel criados y pelados a menudo todavía vivos. Piensa en los animales de los circos que actúan obligados, con el látigo, el hambre y las descargas eléctricas, a repetir por años ejercicios no naturales. Piensa en todo esto y si no te desvinculas de esta barbaridad deberías avergonzarte de ser un hombre.
Pero tú no tienes un corazón? No tienes una conciencia? En qué te diferencias de la piedra inanimada tú que no consideras el dolor y la vida del otro pero que tienes la creencia de ser hecho a la imagen de Dios? Con los animales que se le extingue la vida para siempre, tú que comes carne durante tu existencia, se llenaría una cancha de tenis. Y no te avergüenzas de un delito similar, de tal crimen contra la vida y contra la fraternidad universal?
En la esperanza de un corazón humano mas justo y sensible está el secreto del bien y de la paz del mundo. Cómo podría el hombre hacerle daño a su compañero si tuviera la sensibilidad de compartir el dolor del otro? Si fuese educado con dulzura hacia cada ser viviente?
Franco Libero Manco

Cebada al Pesto de Rúcula

Ingredientes:

160 gr de Cebada Perlada
500 ml Caldo Vegetal
1 Cebolla mediana
1 Cucharada Aceite de Oliva
Sal

Para el Pesto:

50 gr de Rúcula
1 Cucharada Aceite de Oliva
1 Diente de Ajo
1 Cucharada de Almendras


  • Picar finamente la cebolla y hacerla dorar en el aceite. Agregar la cebada previamente lavada, y mezclar.
  • Agregar sal al gusto y cubrir con un poco de caldo vegetal hirviendo. Cocinar a fuego moderado mezclando frecuentemente. Ir agregando poco a poco más caldo vegetal en la medida que se vaya secando.
  • Lavar la rúcula y pelar el diente de ajo, licuar todos los ingredientes del pesto.
  • Cuando la cebada está lista, apagar la cocina y agregar el pesto de rúcula.
  • Mezclar bien y servir caliente.
Con este pesto se pueden condimentar otros cereales, por ejemplo arroz y pasta. 
La Rúcula o Rúgula es rica en vitaminas A y C, calcio y hierro. Es maravillosa para desintoxicar y tiene alto poder antioxidante, previniendo el cáncer.

miércoles, 24 de octubre de 2012



“Cuanto más indefensa está una criatura, más derecho tiene a que el hombre la proteja de la crueldad del hombre.”
Mahatma Gandhi